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Este sábado en horas de la mañana, el intendente municipal José Irigoyen se trasladó hasta la Planta de Manejo de Residuos (PLAMARES) y junto a su gabinete realizó una recorrida por todo el predio, explicando el funcionamiento de cada área, poniendo énfasis en lo que será muy pronto el relleno sanitario, para de esta manera deshabilitar de manera definitiva el basural a cielo abierto, ubicado muy cerca de la ciudad.



En la planta, hacia el fondo se encuentra una fosa de gran tamaño donde serán depositados los remanentes de los residuos que no se ocuparán para reciclado y allí obtendrá un tratamiento especial teniendo en cuenta el cuidado del medioambiente a través de un mecanismo de filtrado de líquidos lixiviados que irán a una cámara ubicada a 100 metros del lugar.

Cabe mencionar que la fosa contará con una malla compuesta de varias membranas entrelazadas que impermeabilizarán la base de la misma. Esto se hace para evitar que los líquidos lixiviados (de la basura) se filtren al suelo y contaminen las napas de agua. Estos líquidos se bombean de la fosa hasta otra cámara especial donde estos líquidos tendrán su tratamiento, siempre cuidando al medioambiente.

Bajo un sol que partía la tierra y un calor agobiante los funcionarios del gabinete municipal junto al intendente recorrieron todo el predio donde constataron las tareas que se están realizando con la finalidad de potenciar la planta y de esta manera ponerle fin al basural a cielo abierto que es un foco contaminante para la ciudad. El intendente remarcó la importancia de estas tareas que se realizarán en forma conjunta con Provincia y Nación, en un trabajo articulado para poner fin al basural a cielo abierto.

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Subdirección de Prensa y Comunicación Institucional - Municipalidad de Curuzú Cuatiá